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Eso es lo que cuenta Norah del día de hoy.
Era nuestra excursión. Madrugón. Yo me desperté por primera vez a las 5.20 y ya era de día. Nos levantamos antes de las 6.30 para ir al punto de encuentro. Alguna gente llegó tarde. Tardamos más de una hora y media en salir del gran Londres. Sólo íbamos 5 personas (nosotros con 2 mexicanas), aparte del conductor y la guía, Manon. Muy maja. Por cierto, que vimos las embajadas de España y Finlandia.
En primer lugar fuimos a Windsor, un castillo construido por los normandos hace casi 1000 años. No entramos porque íbamos con poco tiempo. En su lugar vimos el cambio de guardia (que a Norah le dio un poco de miedo). Eran los mismos pelochos que en Buckingham así que a lo mejor eso nos lo saltamos, ya veremos. Luego compramos algo de comer y fuimos a ver el Támesis y los cisnes.
Desde ahí fuimos a Stonehenge. Yo tenía muchas ganas de verlo. Y Norah también, después de haberle contado que eran unas piedras supergigantes que habían colocado los Antiguos. Era algo más pequeño de lo que nos pensábamos. Lo que es impresionante es todo lo demás prehistórico que hay en los alrededores, y que durante milenios andaran trasteando por la zona. Todas las teorías sobre su construcción y uso son muy interesantes. Norah hizo muchas fotos y le gustó mucho. Fue lo que más nos gustó a todos del día.
De ahí fuimos a Salisbury, con una impresionante catedral que inspiró a Ken Follett a escribir Los Pilares de la Tierra. Además, ahí guardan la Magna Carta, una especie de inspiración de muchas convenciones posteriores de Derechos Humanos y similares. Parece mentira que la hiciera el malo de mi película favorita de la infancia, Robin Hood.
De vuelta a Londres veníamos dormitando. Curioso que antes de salir le dijimos a Norah que si quería ir al baño. Dijo que no. Le explicamos que estaríamos mucho rato en el autobús. Dijo que "Entonces sí quiero ir al baño". Por un pequeño percance del bus en Londres, nos bajamos antes de tiempo para ir al Rainforest Cafe, una especia de selva hecha para sacarle el dinero a los padres para que sus criaturas se lo pasen muy bien. La comida plaaafff pero al menos Norah estaba entusiasmada. Luego un paseíto por Chinatown y de vuelta. 16 h de turismo que Norah ha aguantado mejor que nosotros. Manon incluso dijo que qué niña tan tranquila y de buen comportamiento. (Y así es, salvo alguna situacióm de estrés extremo como ayer en Big Ben.)
A Norah hoy lo que más le ha gustado han sido "la iglesia y las piedras".
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