Tardamos en salir por la mañana porque nos lo tomamos con calma por el cansancio del día anterior. Lloviznaba un poco pero eso no frenaba la alegría de Norah al ver los autobuses rojos de dos pisos. Ella decía que habría un conductor en cada piso, pero luego vio que no. Cogimos el metro hasta el museo de Historia Natural para ir a ver los famosos dinosaurios y fósiles que le habíamos prometido a Norah. En el metro de Londres hace caaalooorrr pero es rápido. En poco más de media hora nos plantamos en la cola del museo, que fue más rápida de lo que su tamaño hacía pensar. Aun así, cuando conseguimos entrar, Norah se dirigió directa al restaurante de donde llegaba olor a comida. "Tengo hambre." Pues nada, a dejarnos los libras en comer no mucho, no muy barato y tampoco superbueno. Al menos el museo es gratis ;) Encima la mamá de Norah tiró un pimentero y lo rompió :s
Luego ya había como una escalera mecánica que atravesaba las tripas de la Tierra. Norah de repente empezó a llorar por el ruido, la oscuridad y las luces rojas, y no quería subir... Pero tampoco se podía bajar. Toda la planta de la tierra y los terremotos le daba miedo e iba lloriznando así que la recorrimos a toda prisa y nos fuimos a buscar los dinosaurios. Por el camino vimos pájaros, fósiles, piedras... Y cuando llegó el momento de los dinosaurios... Ruido, oscuridad y luces. A Norah le dio un chungo y no quiso ir. Lo intentamos dos veces más y nada. Tanto tema con los dinos y nos fuimos sin verlos. Ahora dice que lo que más le gustó fueron los dinos. Bien es cierto que algunos de hueso sí vimos. El pulpo y la ballena azul y las piedras también le gustaron.
A la salida y ya que estábamos, fuimos al Museo de la Ciencia, que está al lado. De camino Norah se metió un piñazo jugando con unas pompas gigantes de jabón que hacía un señor, aunque no se hizo daño. En el museo de la ciencia vimos alguna cosa, pero la parte del Espacio, con luces, oscuridad y ruido nos la tuvimos que saltar por ese miedo lloroso que le da.
Después ya cogimos un bus de dos pisos, y subimos al piso de arriba. En ese momento Norah ya estaba muy cansada y se sobó, sudando a mares. Atravesamos Oxford Street, llena de tiendas y de compradores. Cuando nos bajamos fuimos a cenar a un sitio típico de puré de patata con salchichas o empanada. Estuvo bien.
Desde ahí, a Piccadilly Circus, con fotos y un poco de street dance que hizo Norah. Ya cuando nos íbamos, su papá no consiguió hacerle una foto donde el metro. Al ir a bajar Norah le decía "dame la mano" y su padre "no que no te has hecho la foto" y Norah "me tienes que dar la mano porque hubo un niño que nomle daban la mano y se cayó, y tú no quieres que yo me caiga verdad?".
A David lo que más le ha gustado ha sidonel DIY del Museo de la Ciencia y los fósiles. A mí, la cantidad de gente tan diferente que hay en Londres y que de momento la he sentido acogedora.
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