martes, 10 de marzo de 2015

Saltos, catarro, ayuda

Norah ya sabe saltar a dos patas; antes lo que hacía era como un intento de salto, primero un pie y luego el otro, pero ya sabe saltar con los dos pies a la vez. Ayer en el Centro de Salud en la sala de espera nos hacía saltar con ella.
Que por cierto, esa visita de ayer la llevó mejor que otras veces, incluso se dejó auscultar por detrás (es verdad que papá la entretenía con no sé qué del dedo). No era su pediatra habitual sino una mujer extranjera.
De esa visita se llevó antibiótico. Buf, 6 ml cada 8 horas durante 1 semana. Casi nada. Sin embargo, aunque ayer por la noche no se lo quiso tomar, hoy se ha tomado todas las dosis ella sola: le damos la jeringa con la dosis, va chupando bajando el émbolo (como cuando tomaba leche de pequeñina con el método dedo-jeringa), se lo toma toma y al acabar pide más! (por lo visto la amoxicilina sabe bien).
Por lo demás, estos días de catarrazo - bronquitis está comiendo regular, por decir algo… Leche sigue tomando, pero lo que es comer - comer… pues poco y mal. En fin, es verdad que cuando uno está malo y no tiene sentido del gusto pues no le apetece comer tanto.
Más cosas que va haciendo: le gusta mucho ayudar (casi siempre, si está jugando con su oso u otro amigo a algo importante a lo mejor no hace casi). Hoy en la compra iba cogiendo cosas y las metía en el carro (eso hace tiempo que lo venía haciendo); sobre todo se tiraba por los quesos curados (de hecho luego en la caja me he encontrado un queso que ni me había enterado de que lo había cogido). Luego en casa me ha ayudado a sacar la compra: me iba dando las cosas uno por uno para yo colocarlas. Cuando he intentado sacar yo algo me ha dicho que de eso nada, que lo de sacar era su tarea.

Ah, por cierto: que sigue preguntando todos los números de las casas, de los carteles de los vados… También señala ya cada vez más las letras y alguna se va sabiendo (A y B desde hace más de un mes, pero a menudo también la U o la E…).
Y ahora, por fin, desde hace un par de semanas, ya no necesita que se le lea el cuento de Frozen!: pasó por el momento Pinocho y Bambi, y ahora le gusta Dumbo… Sobre todo el ratón de circo Timoteo le hace mucha gracia (como el Duque de Weaselton en Frozen… es curioso cómo se fija en los personajes secundarios).

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