- Comienza a comunicarse muy a menudo con nosotros. Entiende todo lo que le dices, aunque seán instrucciones complicadas. Te cuenta historias, sobretodo cuando vas a recogerla a la guardería.
- Se estaba echando crema corticoide en el cuerpo con esa autosuficiencia que suele demostrar en la que no te deja ni que la ayudes ni que le impidas hacerlo. Tras explicarle que tenía que parar porque no iba a quedar crema para el próximo día, se queda callada pensando... y me entrega la crema sin rechistar. (16 marzo)
- Comienzan a darle berrinches gordos. Quizás me ría más tarde cuando sepa de verdad cuales son los berrinches GORDOS.
- Tras darle un berrinche, le cuento que cuando cómo era cuando ella era pequeña y la primera vez que fuimos a la guardería cómo eran el resto de niños que ahora son sus compañeros. Ella se queda callada y atenta escuchando la historia durante los 10 minutos.
- En otra de esas mega-rabietas, se nieva a que la vistamos después de baño. No quiere ponerse nada. No quiere ni ponerse el chupete (dice que se lo des tú... es como si ella no lo pudiera tocar :/). En estos casos siempre intentamos persuadirla de alguna manera para avanzar de alguna manera. Enfrentarse físicamente a ella no tiene sentido, porque aunque no lo parezca ella también tiene mucha fuerza y lo pasa peor. (23 marzo)
- Vocabulario: "Laa"=sola; "Sen"=Frozen; "Boo"=Se acabó.
- Un día mientras se estaba llenado la bañera con agua para el baño, ella interpreta todos los movimientos que se hacen cuando se va a hacer caca. Se agacha, se limpia y se sube los patalones (sin subírselos). Hace todos los gestos. (22 marzo)
- En ocasiones se muestra superdulce, diciendo: "Mamaaaaaaaaa". "Papaaaaaaaaa".
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