martes, 25 de noviembre de 2014

Norah y los patos

A Norah desde bien pequeña le hacen mucha gracia los patos. Desde que tiene una agudeza visual suficiente como para verlos, quizá como los 3 meses o así. Cada vez le han ido gustando más, los señala, tiene sus patos de goma en el baño… cuando aprendió a andar una de sus grandes diversiones era perseguir a los patos. También le gusta mucho ir a darles de comer. Cuando los escucha, imita su ruido "cuacuacua" y además dice "ankka" con claridad (pato en finés). 
Esto no quiere decir que su relación con los patos no haya tenido fricciones. En una ocasión, estaba con David en el parque (yo de guardia) rodeada de patos, mordisqueando un trozo de pan. Los patos rodeaban a padre e hija, y todo era felicidad y risas… hasta que… chanchan… los patos se iban acercando cada vez más, amenazantes, deseosos de hincarle el diente al pan. Norah se dio cuenta de que unos seres plumíferos de su mismo tamaño o incluso más grande y con clara superioridad numérica querían atacarla; y estalló en llanto. Afortunadamente su padre la sacó de ahí con presteza.
A pesar de ello, nuestra hija es toda bondad hacia sus amigos los patos y después de la guardería le gusta ir a lanzarles pan a los pobres, que con la llegada del otoño pasan hambre no, lo siguiente. Coge los trozos de pan y los tira por encima de la valla de madera con cualquiera de las manos (no, aún no se ha definido por ser zurda o diestra), o incluso con las dos a la vez. Así fue que un día de la semana pasada uno de los bichos (una gran oca en realidad, no ánade real que son los de la cabeza verde en versión macho y marrones enteros en versión hembra) se le acercó MUCHO y le arrebató el trozo de pan de la mano, picándola un poco en el dedo. Ella chilló un "aaaahhh" cabreado, me pidió subir en brazos y puso cara de enfado, casi de llanto. Les siguió tirando pan pero ya sin tanta alegría. Es que las ocas son mucho más grandes que los ánades y además mucho más osadas, se acercan a un palmo y encima cogen el pan al vuelo cuando se lo tiras. Y sí, son de grandes como Norah. 
Pero como nuestra pequeñina no es rencorosa, posteriormente ha vuelto tooodos los días a darles de comer a sus amigos. Y supongo que así seguirá. Me pregunto hasta cuándo.

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