domingo, 28 de septiembre de 2014

Helado y orientación; vuelta al cole

A Norah le gusta mucho el helado. Ya lo probó un poco a los 6 meses, aunque entonces no se le podía dar mucha cantidad. Este verano en Finlandia también le dábamos un poco. Pero ha sido posteriormente, durante los calurosos julio y agosto de la meseta, cuando la llevé por primera vez a la heladería de cerca de casa a comprarle un helado para ella sola (bueno, no era la primera vez pero sí la primera en que el helado era para ella sola). En realidad, no la llevé yo, me llevó ella cogiéndome de la mano. Me arrastró hasta la puerta y ya allí me pidió subirse a mis brazos porque había gente. Se esperó pacientemente a que terminaran de atender a los clientes que teníamos por delante. Entonces, señaló el helado de mango, un vasito, me cogió la moneda y le pagó al muchacho su helado. Y luego nos sentamos en el parque y se lo comió ella sola disfrutando muchíiiiiisimo; hasta entonces siempre tenía que compartir los helados.
Lo sorprendente es que a partir de entonces (o desde antes probablemente) se sabía perfectamente el camino hasta la heladería, que está como a 700 m andando (según Google Maps). Así, algún día que salíamos a pasear su objetivo último era llegar hasta la heladería, llevarnos de la mano a la puerta, pedir brazos, luego mostrar el helado que quería y a disfrutar! 
Por desgracia esa heladería ahora ha cerrado :( En cualquier caso algún día le hemos dado helado en casa y también le ha gustado. Hoy hemos ido a comer a un restaurante y yo de postre me he pedido un Magnum de fresa. Le he dado a probar, Norah se ha puesto nerviosísima y contentísima, me ha arrancado el helado de las manos y se ha puesto a comérselo con fruición y auténtica felicidad. Cerraba los ojos de lo que le gustaba, se reía, se lo comía a dos manos :) Yo me he pedido otro, claro.

Lo que me llama la atención es que una niña tan pequeña tenga tal sentido de la orientación. A la guardería sabe llegar desde hace mucho. También sabe llegar incluso aunque se vaya por otro camino. El día último de las vacaciones me llevó de la mano hasta ahí, subió la escalera y se asomaba por la verja porque quería entrar. Y el caso es que este curso ha entrado contentísima. Va encantada a la guardería, señala el logo del uniforme y de la guardería y dice algo en su idioma que no entiendo. Se queda contenta con sus maestra y la cuidadora, y se lo pasa bien con los amigos. Han empezado también con el inglés y parece ser que también le gusta mucho. Es una suerte que tenga a una maestra tan cariñosa y que se lo pase bien. El año pasado se quedaba llorando la mayoría de los días y aunque luego se le pasara pronto, para mí era muy duro dejarla así. 

Pero volviendo al tema… de verdad es normal que tan pequeña tenga ese sentido de la orientación???

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