El invierno es un poco… cansino. Hace frío, a veces llueve, oscurece pronto… A Norah le gusta estar fuera, en el parque, paseando, con los patos, en los toboganes… y ahora se hace complicado. Aunque parece que el frío no le importa: esta mañana ni siquiera ha accedido a ponerse el plumas, ni siquiera en el camino a la guardería. Y eso que desde hace un par de semanas quiere ir andado sola siempre. Hasta entonces, cuando la llevaba yo, iba en la Manduca, y ahí pues aunque no se pusiera el abrigo, iba calentita. Pero ahora, con frío y viento, pues tiene que ir abrigada. Por cierto que por las mañanas algunos días, no le basta con llevar su mochila, quiere que yo también lleve una. Y cuando ve los pájaros de los árboles dice "piii piii" y se ríe.
En general no es nada friolera esta niña: por las noches se destapa siempre. Y ayer descubrí que no quería el pijama de felpa sino uno de flores de algodón… creo que es porque da menos calor. Una noche que le pusimos un pijama súperabrigado y calentito, durmió fatal; debió de ser el calor. El caso es que en verano tampoco parece que le moleste especialmente el calor (aunque las noches de mucho calor no dormía bien este verano, creo recordar). (A mí que dentro de las casas el frío me resulta horroroso, y el calor tampoco lo llevo nada bien… lo del frío si es fuera y abrigado no me importa, pero dentro de la casa no tiene que hacer frío!, que en Finlandia en las casas puedes estar dentro en pelotas viendo cómo nieva fuera.)
Hoy hacía mucho frío. A Norah no parecía importarle. Me ha llevado de la mano a donde le parecía (a comprar pan y un huevo de Frozen, a dar pan a los patos, a pasear por las calles a ver los números de las casas…). ¡Quizá por eso le gusta Frozen!
Lo de los números de las casas es una cosa que le viene gustando desde hace un par de semanas. En realidad desde hace tiempo cuando vemos carteles, me los señala y yo le leo lo que pone. Pero últimamente se fija de forma especial en los números de las casas. Señala uno (el último) y luego otro, y repite el número (bueno, la última sílaba… que en general habla con las últimas sílabas o a veces la primera). Hay unas casas de camino a la guardería que son nº-A/B… pues la A y la B también las reconoce. La verdad es que esto me gusta: a mí de siempre se me han dado bien los números, las matemáticas y siempre leo todos los carteles (David es el que se fija en la gente) y me hace gracia e ilusión que a Norah le gusten - al menos de momento.
Por cierto: que hace un par de semanas hicieron la primera excursión de la guardería, en autobús. Fue a la pista de hielo y se lo pasaron estupendamente. Norah se dejó poner el casco sin darle importancia y se paseaba por el hielo como si lo hubiera hecho de siempre. Claro, es finlandesa por parte de madre y Elsa es su ídolo… fsshshhsssffff! Nos quedaría hacer una excursión a la nieve pero el día que lo íbamos a hacer se estropeó el tiempo… a ver si no se acaba el invierno sin ir!, que para esto también tiene su pantalón - peto de la nieve (que no hubo manera de que se lo probara en el Decathlon así que cogimos dos tallas para luego devolver una… sin embargo al día siguiente al vestirla me dejó sin problemas - claro que Olaf me ayudó).
Por cierto, hablando de Frozen: a Norah ahora le hace una gracia especial comer zanahoria; no para de decir que es la nariz de Olaf y que Sven también hace por comérsela.
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