lunes, 6 de marzo de 2017

Frozen On Ice

Frozen fue la primera película que vio Norah. Y la vio muuuchas veces. Nosotros con ella, claro. Nos sabemos las canciones de memoria. La veíamos en inglés, por lo que en castellano nos suena raro. Además de ver la película, Norah tiene un libro contando la historia de Frozen, y otro que se llama Frozen Fever (sobre la fiesta de cumpleaños de Anna). Olaf de siempre ha sido uno de sus personajes favoritos. Tantos es así que tiene un Olaf de peluche desde hace más de dos años. Cuando se le regaló, era más grande que ella. Fue un regalo de Navidad de Papá Noël y en su momento le hizo muchísima ilusión, no se lo podía creer.
Por otro lado Norah tiene un vestido (prestado gentilmente por una compañera de David) de Anna, que se ha puesto un par de veces y con el que siempre le sale una sonrisilla entre tierna y traviesa. Además tiene diverso material de Frozen: una taza, un vaso, 2 platos, un bol, un pijama, un par de camisetas, una regla, una goma, un lápiz, un libro de colorear, una braga, calcetines, ropa interior, guantes, gorro... En fin, hasta ahora no me había dado cuenta de todo lo que tiene :p y seguro que me dejo algo...
Aun así, últimamente no hemos leído el libro ni hemos visto la película. En realidad, hace mucho que no quiere ver películas. Desde luego que no en el cine (dice que ya cuando sea mayor, que en el cine hay mucho ruido y no le gusta) ni en casa (no sale de algún capítulo de Peppa Pig, Patrulla canina y poco más). 
De todos modos, cuando vimos que venía Frozen On Ice, con una representación de la historia de la Reina de Hielo ¡sobre patines!, consideramos que sería un evento interesante al que acudir. En realidad, quizá la madre de Norah (ésa soy yo) fue la promotora principal de la idea (en un intento de rememorar mi historial de patinadora en mi infancia). Un compañero de David con su mujer y su hija de la edad de Norah también vendría con nosotros.
En los días previos al evento hemos hablado un poco de ello: que si Frozen On Ice esto, que si lo otro... Intenté convencerla para leer el libro un día o ver la película, pero nada... No le hacía mucha gracia. Sí pusimos una pegatina de una flor de nieve azul en el calendario de la cocina y estos últimos días ya contaba cuántos faltaban aún para el evento. Ella iría con su vestido y su amiga, con el de Elsa.
Y para allá que nos hemos ido esta mañana. Norah hoy decía que no era Norah, que era Anna :) Nos sentamos en nuestros sitios en espera del inicio del espectáculo. "Señoras y señores, niñas y niños!, quedan 3 minutos para empezar Frozen On Ice." Norah (perdón, Anna), estaba un poco seria. La aparición en escena de Micky, Minnie y Goofy la mantuvo impertérrita. Luego, fueron saliendo diversas princesas Disney (aaaarghhh. el rollo princesas me da algo - bastante de rabia...) patinando. 

Entonces... Frozen!, Arendelle! Con Elsa, Anna, Sven, Kristoff, Olaf, Hans, el Duque, los trolls... La verdad es que los patinadores patinaban muy bien, las canciones - a pesar de ser en español - eran las de siempre y las luces y la música ambientaban el espectáculo de forma magnífica. La inmensa mayoría de niñas iban vestidas de Elsa, aplaudían, cantaban y bailaban (los niños no iban disfrazados de nada, curiosamente...). Norah me agarraba una mano, con su estilo particular de rascarme un dedo o clavarme una uña. No me soltó la mano en todo el rato que duró la obra. Se lo pasaba bien, perto en general se mantenía seria en todo momento, con una gran concentración. Casi no aplaudía, desde luego que no bailaba, aunque sí se rió un poco en algún momento. Al preguntarle, sí afirmaba estar pasándoselo bien.
Llegó el final. No me pilló de sorpresa ver el rostro trastornado de mi hija, con cara de entre tristeza y enfado. No quería hablarme ni que le hablara. Había que irse y le pregunté si estaba enfadada. Decía que sí y que quería que hablara con ella. Pero como no nos podíamos quedar, David la cogió en brazos y nos fuimos. Al rato ya se le pasó el enfado/tristeza y nos fuimos por la calle tan contentos todos hablando de lo bien que había estado... Y así pasamos la tarde, comiendo y dando un paseo por el parque luego.

A la hora de recoger el coche, tuvimos que volver al sitio donde había sido el espectáculo. Norah decía "Mira, ahí es Frozen On Ice!, y ahora dónde están?". Y tan contenta. No fue hasta que no salimos con el coche del parking que empezó a poner de nuevo cara triste, a decir que "Yo quería estar todo el rato viendo Frozen On Ice" y a llorar con mucha congoja. Decía que estaba muy triste. Lloraba con grandes lagrimones resbalándole por las mejillas hasta la boca. Y le duró todo el camino a casa. En casa se tranquilizó un poco viendo los vídeos y cenó cansada pero contenta. 
Por la noche de nuevo se ha acordado y le ha vuelto a dar la tristeza de acordarse de lo que le ha gustado Frozen On Ice y que quería quedarse ahí viéndolo todo el rato...

Cada persona y cada niño es de una manera. Norah tiene una sensibilidad particular para algunas cosas (como cuando va por el parque observando las cosas y oliendo las flores). El cine no lo tolera no sólo porque haya ruido. Las pocas veces que hemos ido ha salido muy emocionada, llorando, trastornada... Hoy, veía el espectáculo con mucha intensidad, concentrada, seria... Y luego, más tarde, todas las emociones la han embargado. En fin... me ha resultado curioso, porque la inmensa mayoría de niños y niñas en el recinto aplaudían y estaban contentísimos aunque hubiera acabado. En realidad la entiendo bien. Yo misma cuando alguna vez he terminado un libro o una serie que me ha gustado mucho (como Battlestar Galactica o Fringe o Continuum) he sentido mucha pena (con los libros menos porque no me importa volver a leerlos y recrearme pero con las series es distinto). Quizá sea algo similar, no lo sé.

Le he hablado por la noche de Eurodisney. Un lugar al que no me apetecería nada ir. Pero no sé si acabaré(mos) claudicando en un futuro a medio o largo plazo. Porque ver la ilusión de Norah es verdad que es una gran alegría.

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Digest: Noviembre 2016


Pues estas son las cosas que han pasado durante el mes de Noviembre de 2016:


- Un día por la mañana se levanta enfadada porque no encuentra a Papá a su lado en la cama y Mamá le dice que se ha ido a trabajar. Así que empieza a dar patadas enfada y como yo lo estaba oyendo todo desde fuera de la habitación entro para hablar con ella. Le digo que me voy a trabajar pero no de viaje y que iré a recogerla al colegio por la tarde. Parece que la convenzo y deja de dar patadas, pero me abraza llora con pena. (2 noviembre)

- Ese mismo día, cuando voy a recogerla al colegio, se pone muy contenta y me dice que cuando ha salido al patio ha llorado un poco. Le pregunto por qué y me dice: "Por que me he acordado de tí, Papá". (2 noviembre)

- Al entrar en la Biblioteca veo unos libros que están en la entrada par cogerlos libremente y cambiarlos por otros que tú dejes. Como son de un tema que me interesa los cojo, pero ella me dice que no, que los deje ahí. Intento explicarle que se pueden coger pero no cede. Al final los dejo y voy a la mesa poniendo cara de enfadado. Ella me pregunta que por qué estoy así. Yo le digo que porque quería leer esos libros. Se queda pensando (quizás en que normalmente ahora tengo que ayudarla a leer los cuentos que ella escoge) y me dice: "Venga, vamos a por los liiibros". (9 noviembre)

- Jugando al juego de descubir parejas de cartas se pone a llorar porque yo le quito una pareja (que ella sabía), ya que era mi turno. Dice que hay que compartir y que está muy mal lo he he hecho. Es verdad que justo la partida anterior ella ganó y como tenía muchas más parejas que yo al final me dió la mitad de sus parejas porque quería compartir. (12 noviembre)

- Hablando sobre los problemas de un compañero de clase intentando que Norah no nos oiga, en realidad aunque parezca que no está escuchando ella está atenta a la conversación y dice: "Pero de que estáis hablando que no me entero de nada". (10 noviembre)

- Primera vez que Norah ve una actuación musical en el Teatro de Valdemoro. Los interpretes son los profesores de música de la Escuela de Música y Danza y había invitado a todos sus alumnos y demás gente que quisiera verlo. Yo fuí con Norah después de recogerla del colegio intentando llegar a la primera sesión porque la segunda era ya muy tarde. Tras un poco de estres recogiéndola, conduciendo por el centro del pueblo, buscando sitio libre cerca, sacando el ticket de zona azul, recogiendo entrada en taquilla y esperando cola... conseguimos entrar en esta primera sesión y sentarnos en un sitio bastante bueno. A Norah el gusto mucho las canciones y teatro que hicieron y siempre buscaba su profesora María, que la verdad es que lo hacía muy bien y se atrevió con bailes muy complicados (como un tango o flamenco). Norah salió entusiasmada y cantando la canción con la que terminaron a actuación, la Puerta de Alcalá, que parece que se le quedó grabada porque al día siguiente la descubrimos cantándola sola: "Mirala mirala mirala miralaaaa... la puerta de Alcalaaaa". (24 noviembre)

- Estando en la cama para dormir, le explico que el martes (ese día era lunes) no duermo en casa. Ella me dice que hoy quiere dormir conmigo. Yo le digo: "Sí, hoy voy a dormir contigo". Norah dice: "Y el martes?". Yo le digo: "No, el martes no". Norah: "Y por qué no?". Papá: "Porque tengo que trabajar". Norah: "Por qué?". Papá: "Porque tengo un juicio". Norah: "Y qué es un juicio?". Papá: "Pues es donde hay un juez y le tengo que contar unas cosas". Norah: "Vale, pues toma... siéntate aquí y cuéntame lo que le vas a contar a ese señor". (28 noviembre)

- En el colegio están haciendo un concurso de marionetas e invitan a los Papás/Mamás a que hagan la suya junto a sus hijos y la lleven al colegio. En este caso, Mamá ayudó a Norah a hacer la marioneta de una jirafa ("Jirafita" se llama por decisión de Norah) con un calcetín viejo. Al día siguiente Sari me cuenta que parece que pocas niños han llevado marionetas para el concurso por lo que había visto. Al salir del cole le pregunta a Norah si muchos niños habían llevado marionetas y Norah dice que no, que sólo había dos más. Así que Norah dice que podía ir Mamá a casa de los demás niños a ayudarles a hacer sus marionetas. (28 noviembre)

- Utiliza muy a menudo las expresiones "ya mismo", "a parte" y "por ejemplo".


lunes, 31 de octubre de 2016

Digest: Octubre 2016


Pues estas son las cosas que han pasado durante el mes de Octubre de 2016:


- Jugando con la pelota azul en el parque de los lagos descubro que realmente se le da muy bien. Que le da fuerte y recto, aunque siempre de puntera... aunque parece que se fija que yo le doy un poco con el empeine e intenta imitarme. (1 octubre) 

- Un día comentando cosas sobre los mocos, me dice que en el viaje a Estocolmo se comía los mocos estando en el barco viendo al teatro del Gato (la mascota del Viking Line). (2 octubre)

- Esta contando que en el cole no le ponen espaguetis para comer pero luego dice que si se los ponen. Le digo que está un poco "turu" porque antes dijo que NO y ahora dice que SÍ. Y dice: "Es que me gusta cambiar y por eso digo que No y luego que SÍ. (4 octubre)


- Por la mañana yendo al colé dice: "Cuando yo sea más grande y más fuerte y Guardia Civil voy a hacer...". (4 octubre)

- Después del cole, andando por el parque me dice: "Cuando yo sea Papá y tenga que ir a trabajar tendré una mochila de trabajar y una camiseta de trabajar y un portátil para trabajar y un móvil con números". (4 octubre)

- Me ve deshaciendo la maleta y se pone a llorar diciendo que no quiere que me vaya a trabajar. Yo le digo que no voy a trabajar que solo estoy colocando las cosas y que no me voy de viaje y se tranquiliza un poco... pero no se fía. (16 octubre)

- Después de un día un poco duro, de estar rebelde y tardar en hacer las cosas y de que yo me enfadara un poco ... aunque aguantando, estamos en la cama para leer el cuento y de repente se pone a llorar como arrepintiéndose del haber actuado así y de que aún así esté con ella. Y dice: "Perdooooon por haberte hecho enfadar antes". (16 octubre)

- Contándole un cuento y hablando no se de qué tema, le digo que "toda la gente tiene nariz y eso". Ella se queda pensando un dice: "Sí, un humano sin nariz es muy raro". (20 octubre)

- Hablando en la cocina respondo al Abuelo un poco en voz alta y me dice que le he gritado al Abuelo y eso esta muy mal... que no le grite o si que si no se enfada y que le pida perdón. (21 octubre)

- Preparándonos para ir al colegio por la mañana, me dice que le dé una pastilla de esas redondas y blanditas de la "J". Es una Juanola con propolis que le damos para suavizar la garganta y cuando tiene tos. (22 octubre)

- Me pide un helado que esta en el congelador y que le han comprado Los Abuelos. Cuando veo que es casi todo azúcar digo que pero ella se enfurruña y al final cedo porque no quiero que la líe antes de ir a la cama. Sin embargo, le digo a Los Abuelos que no vuelvan a comprar ese tipo de cosas, que es una mierda y lo le viene bien. Mientras, ella se come el helado todo seria y cuando me dirijo a ella me dice que no le diga nada que no quiere hablar. (23 octubre) 

- Hablando con un niño que estaba también de espectador en el campeonato de tiro con arco, Norah comenta que hoy hay niebla en la calle. Le explica al niño que eso es como si las nubes se hubieran caído. Y que no hay sol... y si no hay sol no hay sombra. (29 octubre)

domingo, 16 de octubre de 2016

Cosas que dice Norah IV

Más cosillas de las que dice Norah:
-En el metro de Londres, llenísimo de gente en un momento determinado: "Es un asco de lío".
-Por algún motivo en el viaje, estrés, nervios, enfado... pues "Yo me enfado la última". Claro que sí.
-David me dijo a mí algo de "pues maja, tal y cual" y Norah: "Mamá no es una maja, es una mamá" (con tono de enfado, claro).
-David le dice a Norah "Menuda ejemplar estás hecha"; cierto o no, ésta contestó con bastante vehemencia "YO NO SOY UNA EJEMPLAR, HMMM".
-"Norah, quieres hacer pis" (justo antes de coger el bus de Salisbury hacia Londres); "No"; "Norah, son 3 horas de bus y no vas a poder ir a hacer pis en el bus". "Ah, pues entonces sí voy".
-No sé a cuánto de qué: "El museo no se va porque no tiene piernas. La autofoto sí se va".
-En el British Museum: "A mí no me gusta ese museo. El de los dinosaurios y el planeta de la escalera sí me gustaba". (Recordemos que los dinos casi no los vio porque le daban miedo, y el planeta rojo le daba pavor... pero sin embargo, le gustó y aún hoy habla de ello.)
-Sonando las campanas de una iglesia: "Mamá, ¡está acampanando!".
-Llegando a casa un día tarde, con las plantas gigantes de calabaza de la entrada ("Mamá, un día no vamos a caber porque son muy grandes las calabazas, esta abuela está turú."), dice "La luz de la luna está iluminando la calabaza". Superbonito y poético.
-Norah dándole algo a David: "Y esto se lo das al abuelo, que es tu padre" (y no, no es Darth Vader).
-Su papá de viaje en Galicia. Le digo,"Norah, sabes dónde está papá?". "Sí, está en Galicia, ahí se come mucho pulpo".
-Este año le he comprado unas pastillas blandas con própolis, vitamina C y zinc. Le he dicho que es para que no le dé tos. Aunque no llevan azúcar, pues deben estar buenos, con sabor cítrico. Un día por la mañana, antes de salir al colegio, le digo "Norah, tienes tos". Me dice sin pensar que no. Y en menos de 1 segundo levantó la cabeza, se le iluminaron los ojos, y se apresuró a corregirse: "Sí, tengo tos, mira - cof cof" (tos falsa como una moneda de 4 pesetas). Ea. Por preguntar.
-Un día me trajo una flor que quiso ir ella a comprar. Además llevó a su padre a la floristería, porque él no sabía dónde estaba. Tiene un sentido de la orientación prodigioso desde los 15 meses, al menos.
-Hoy le digo a David "Norah hace más deporte un solo lunes que nosotros en todo el mes" (los lunes y los miércoles tiene psicomotricidad en el cole, luego predeporte, y luego la escuela de danza). Antes de decir David nada, dice Norah "Eso no puede ser". Pues no, no debería ser así. Que ella siga haciendo mucho, claro.... pero nosotros deberíamos aumentar nuestra actividad.
-Una cosa que dice mucho ahora cuando se enfada... En fin, se enfada (por el motivo que sea, a veces es tan oscuro y remoto que no conseguimos averiguarlo pero seguro que tiene razón) y se va a su bola un rato. Le intentas decir algo y dice "Espera que me tranquilice y luego ya..." (luego ya lo que sea que haya que hacer). Una capacidad de autorregulación que está muy bien. Porque claro, con nosotros que somos un poco inútiles la pobre se tiene que enfadar más a menudo de lo que querríamos.

Su vocabulario cada día es más amplio: olfatear, incluso, resonancia magnética...  se queda con todo.

De vacaciones en Finlandia y Estocolmo

El primer día que despertamos en el camping desayunamos cosas de las que habíamos comprado el día anterior en el supermercado. Después de la comida - cena en un restaurante en el minipuerto de Ruovesi. Tomamos hamburguesa, sidra finlandesa y Norah una crema de chantarelas. 
Ese primer día como toma de contacto estuvimos mirando las cosillas del camping. Nosotros teníamos una minicabaña con un camastro doble y uno simple. Una mesa y un frigo pequeño. Baño, no. Un armario pequeño. Vistas al lago.
Yo ese día estaba fatal de fiebre y de tos, que traía desde Londres que me había puesto mala de la garganta, creo que por dormir una noche con la ventana entreabierta.
Aun así, pues estuvimos viendo los animales. A Norah le hacía gracia la cabra ("No me miras? Que te toco el culete!" como dice en el vídeo). Luego echamos un ojo a las saunas, con unas llamas que andaban por ahí con cara de querer escupirnos.
Ese día al final fuimos a un gran centro comercial en Lempäälä. Cerraban las tiendas bastante pronto, pero David aprovechó para comprar alguna cosilla de tiendas de deportes. A Norah le compramos unas botas de trekking.
Después fuimos a Tampere a cenar, a un sitio llamado Plevna. Yo tomé hamburguesa, David pyttipannu y Norah salchichas. Luego me tomé un café especial para mi virus, con licor de chocolate-naranja, nata y menta. Norah se comió un helado. Curiosamente, cuando luego fuimos a cambiar el coche de sitio, a la vuelta de ahí hacia el centro, por una calle distinta, Norah señaló el restaurante desde fuera (otra fachada que por la que habíamos entrado, sin nada para identificarlo) y dijo: "Mira, ahí hemos comido nosotros." Alucinante, no era nada fácil realmente saber que era el mismo edificio. Acabamos la jornada dando un paseo viendo el apocalipsis zombi en forma de finlandeses pálidos en el parque pero no bebiendo, sino jugando al Pokémon Go...


El día siguiente ya era lunes y fuimos a la cosmopolita villa de Virrat. Una fiestaca de gente, tiendas... en fin. Compramos unas cosas para el culo para la sauna, para sentarnos, porque habíamos reservado hora para esa noche. Vimos un pueblo tradicional, un puente levadizo sobre un canal, y comimos el almuerzo en Mikontalo: un buffet con asado de Carelia y tal.

De ahí nos dirigimos a Helvetinjärvi ("El lago del infierno"), un parque nacional muy chulo con un paseo idílico. Ranitas, árboles... Norah anduvo bastante hasta que a su papá le tocó llevarla a burriquito. Unas vistas muy chulas al lago, y de vuelta rapidillo atravesando una ciénaga para llegar a tiempo a la sauna.
Sauna que nos costó 20 euros por 50 minutos!, snif... con lo que mola tener la tuya, estar el rato que quieras, ir todos los días... A Norah el asunto no le hizo mucha gracia pero sí que se metió en el lago, que estaba fresquito como corresponde. 
Después de la sauna nos hicimos una minibarbacoa a la fresca, de maíz y carne tipo köfte.


El martes nos dirigimos al tori de Vilppula, mediovacío ya cuando llegamos. Lógico, por las mañanas nos lo tomábamos con calma y desayunábamos cuando ya otros se hacían la comida a las 11 de la mañana. Sí que compramos una cantidad industrial de camemoro, 1 litro. Y arándanos y uva espino. En Mänttä tampoco había mucho que ver, pero almorzamos en un buffet donde había 4 postres diferentes. Alucinante, había gente que se echaba de los 4. A la vuelta ya hicimos barbacoa otra vez, con megadosis de panqueso y camemoro.



Por cierto, a destacar del camping los moteros que estaban ahí cuando llegamos el sábado. Cuando quisimos ir a cenar esa primera noche, nos dijeron que nanai, que los moteros se lo había comido todo!!! :o Por otro lado, aparte de los animales, había una muchacha joven muy delgada (que no era finlandesa) a la que hacían trabajar como ídem, de sol a sol (y ahí eso son muuuchas horas en verano, menos mal que ya era agosto). Lo mismo limpiaba las cabañitas que cortaba el césped. A otra señora mayor (tampoco finlandesa) la tenían lavando y planchando a las tantas de la noche.



Al día siguiente, miércoles, tocaba despedir el camping y nos fuimos a Helsinki. Nos alojamos en el Scandic Grand Marina, que estaba bastante bien en cuanto a habitación. David fue a ver la sauna e hizo amistad con un italiano y un coreano. Cenamos en Zetor para respetar la tradición de ir al menos una vez a este restaurante fino de gourmets :p, esta vez con Antti, "el amigo de papá que a ver cuándo viene a Valdemoro" (Norah dixit). Norah cenó sopa de salmón y un helado de pera, David pyttipannu y pannukakku, y yo reno y sorbete de arándano rojo y azul y un vino de camemoro. Tuvimos un buen rato.



El desayuno del día siguiente fue el estándar de los grandes hoteles. Hicimos las maletas y las dejamos en el hotel para ir al mercado de Kauppatori y encontrarnos con Aurora, que siempre nos recibe con la misma ilusión. Norah casi enseguida cogió confianza con ella, al igual que la noche anterior con Antti. Comimos en el restaurante Unicafé: comida abundante para estudiantes a lo baratísimo. Luego compré unos libros y ya tocaba ir al barco.



El barco era un Viking que al principio a Norah le daba un poco de miedo. Luego, fue lo que más le gustó, junto a Londres, de todo el viaje. Mientras David fue a la sauna, yo llevé a mi querida hija a la discoteca (de los niños), donde me mostró que en verdad es una bailarina nata. También tuvo su ración de piscina de bolas. Ahora, que el concurso para ganar chuches no le hizo nada de gracia ("eso tiene mucho azúcar, vámonos mamá") así que siguió bailando. Nos costó después un poco encontrar a papá en el barco, pero al final lo conseguimos y le compramos un croissant carísimo para cenar. Ah, y un munkki.

Dormimos superbien. El buffet pues el típico de los barcos, petado de gente, de gente impertinente y ansiosa, no fuera a ser que alguien les quitara la comida. 


En Estocolmo nos hacía bueno la mañana que llegamos. Con los maletones decidimos gastarnos los 270 krona de rigor para ir en taxi al hotel a descargar. Como era temprano, directamente nos fuimos al Skansen a ver las atracciones y los animales. Por supuesto que hubo que montar en el tren turístico. Nos tiramos el día ahí, viendo casas típicas antiguas suecas, renos, osos, lobos, cerditos, buah, de todo.... Norah se echó una siesta primero en brazos de papá ("Papá cógeme que tengo sueño y voy a dormir"), luego la pusimos encima de una mesa de meriendas a que descansara de forma apropiada.

Ya de vuelta al hotel, a despejarnos un poco. Luego intentamos buscar un sitio para cenar pero para nuestra desgracia acabamos en un McDonalds. Horroroso. Y con una dependienta que la pobre se hizo un lío, al final nos cobró mal, nos regaló una hamburguesa... puag.
Cosa curiosa: íbamos andando por la calle, y dice Norah "Mira, el metro", señalando unas puertas dobles en un edificio. Y sí, era la entrada del metro pero en nada se parecía al de Londres, o al de Madrid (que no es que lo conozca mucho, pero en fin...). En Helsinki no nos montamos en metro. Vamos, que lo reconoció como tal cuando probablemente a cualquier turista poco curtido le podría resultar complicado. Superlista.
En otro momento, dice "Mira, están cayendo gotas." David le dijo que no, que estaba tururú. Pues al rato empezó a llover, y David dijo "Y esta niña?, cómo lo ha sabido?". Le dice a Norah "Dame la mano." Y Norah se la dio, pero se la dio dándole a entender que era porque a ÉL le hacía falta, no a ella... (en plan "pobre papá, que no se entera"). Poniendo sonrisa de Mona Lisa.
Menos mal que el desayuno del hotel estaba bien, y era de calidad. Cogimos fuerzas para un día bastante tranquilo, dando un paseo primero por la calla de compras (mientras papá veía una tienda de deportes, Norah se echó una siesta en un sillón). Paseamos hasta Gamla Stan, donde comimos de merienda en un tailandés. 
Ya la cena fue en un sitio con un Food Court, y fuimos a un típico sueco carísimo. David tomó de nuevo pyttipannu, y yo una ensalada de salmón con mucha lechuga y poco salmón. 18 euracos. Norah picoteó de todo.
Y tocaba descansar y hacer maletas otra vez. Al día siguiente aprovechamos después del desayuno y fuimos al museo de historia, con cosas de vikingos: David y Norah hicieron pan vikingo, tiraron flechas... A Norah había cosas que le daban miedo pero sí que se quedó con el tema, que a la vuelta algún día ha visto Vicki el vikingo y lo ha reconocido como lo que vimos en el museo.


Ea, y andando por la calle con una Norah a ratos enfadada, pero como una campeona, nos fuimos al autobús de camino al aeropuerto. Y a casa, a los calores de Madrid, a trabajar unos y al pueblo con los abuelos la más afortunada. 



La verdad es que Norah el viaje lo llevó superbien. Aguantaba todo el día desde por la mañana hasta la noche. Caminando ella sola muchos ratos. Ni un escape de pis. Comiendo a deshoras. En fin, es mejor viajera que muchos adultos. Sí, a veces necesitaba descargar un poco el estrés contra nosotros, pero lo normal. El año que viene, ¡más lejos y más tiempo!

Londres último día y de camino a Finlandia

Las vacaciones acabaron y vuelta al trabajo... sin tiempo para muchas historias. Menos mal que escribí las cosas del viaje para no olvidarme de nada.

En Londres el último día fuimos a Camden a comer y a ver el mercado y eso. Mucho ambiente, un tiempo excelente. Llegamos paseando por la orilla de un canal donde había barcos donde vivía gente, alguno haciendo piragua... En Camden comimos un típico English Breakfast (habas, huevo, morcilla, bacon) en un pub también más o menos típico. Luego tomamos un helado que te preparan al momento con nitrógeno líquido, del sabor que prefieras. El sitio se llama Chin Chin Labs. Carísimo. Estaba bueno pero... para mi gusto actual demasiado dulce. No tanto si se compara con los helados normales. 
Luego cogimos un autobús de dos pisos de los que tanto fascinan a Norah, quien se quedó dormida. Y nos fuimos a un parque a que se siguiera echando la siesta. Y tan a gustito. Había muchos londinenses disfrutando del sol. Luego, con pasada por el parque incluida, fuimos al British Museum, que no había nada de cola. Gratis!, como el resto de museos. A Norah no le gustó tanto aunque las momias le causaron cierta impresión. A mí me gustó mucho ver la piedra de Rosetta. Está bien pensada... Luego estuvimos mirando la tienda del museo. Yo por mí me habría llevado todos los libros, pero no se podía, claro.
De vuelta a casa pasamos por el parque Russell, donde un par de días antes un ataque de un loco con un cuchillo. Había flores y notas. Cogimos el metro y antes de ir al hotel compramos un take away chungo, pero en fin, es lo que había. Luego dejamos las maletas preparadas porque al día siguiente tocaba supermadrugón para ir con los maletones en metro hasta la estación de tren, para ir en tren hasta Gatwick a coger el avión. Nos levantamos a las 5 de la mañana y Norah se portó estupendamente. Luego, en el avión no se durmió nada, a pesar del cansancio. Eso sí, cuando en Finlandia cogimos el coche de alquiler, fue montarse y ni comer ni nada, se quedó sobada en cero coma. Y estuvo dormida casi todo el viaje hasta que llegamos al camping de Ruovesi.


viernes, 30 de septiembre de 2016

Digest: Septiembre 2016


Pues estas son las cosas que han pasado durante el mes de Septiembre de 2016:

- Estando viendo una exhibición de perros de la Guardia Civil nos cruzamos con un GC con su perro y me dice: "Mira! Tiene esa cosa q tira pelotas a la gente mala". Yo digo: "El qué?". Y dice: "Eso que tiene al lado cerca del bolsillo". Evidentemente se refiere a la pistola. (17 septiembre)

- No quiere que le de muchos besos a Mamá, sin embargo el otro día era ella la que decía que se los diera. (16 septiembre) 

- Estando en la cocina todos, estábamos discutiendo Mamá y Papá por alguna cosa, y de repente Norah dice: "Dejad de gritar que me duelen las orejas".(14 septiembre) 

- Sari se ofrece para leer el cuento y dormir con Norah, pero ésta dice que no, que mejor duerma yo aquí y ya después vaya a la otra cama y viene Mamá. Sabe perfectamente el truco que le hacemos. (19 septiembre)
- Estando en la cama leyéndole el cuento, le digo que mañana tengo un examen. Le explico lo que es y me dice que no pasa nada, que duerma un poquito ahora, que luego me vaya a la otra cama, ponga la alarma, me levante y vaya al examen y yasta. (19 septiembre).

 - Estamos hablando  Norah y yo sobre el plan del fin de semana. Ella me dice que quiere ir a la escuela finlandesa y después que los abuelos vengan a casa. Le digo que tengo otra idea: que podemos ir a la escuela finlandesa... (Y me dice que eso ya lo ha dicho ella)... Y después mejor nosotros vamos a casa de los abuelos. Ella me dice: "Espera, voy a pensarlo..." y se queda callada como haciendo cuentas y despues de un rato dice: "Vale!" (23 septimbre)

- Después de recogerla del colé, se pone muy contenta y me dice: "Qué bien! Esta semana has venido 2 veces a recogerme del colé!".  Y efectivamente así era: Dos veces, en lo que iba de semana. (27 septiembre)

- Empieza a utilizar la palabra "incluso" de forma correcta. Ej: Vamos a un tal sitio. Incluso podemos ir a la casa de los abuelos.