domingo, 3 de enero de 2016

El primer cine

En general intentamos (lo hemos intentado siempre, es un tema que sobre todo a mí me preocupa mucho) que Norah no vea mucho la tele ni pantallas en general. Al final es casi inevitable que vea algo. Le gustan mucho Peppa Pig y Dino Train. Y de películas se habrá visto Frozen como 100 veces y Robots muchas también. Pinocho también le gusta. 
Sin embargo, es obvio que aún no había podido ir al cine. Sí, habíamos ido a los cines del pueblo a ver tres musicales, a saber:
-Los Zascanduri, allá por mayo. Ante su asombro y miedo inicial acabó pasándolo muy bien. Hasta David y yo nos reímos por los guiños a los adultos que había en formato canciones de la juventud de los viejóvenes que acompañábamos a nuestros retoños. 
-Pinocho: 3 muchachas que eran no sé qué de azúcar y tal (cosa que a mí me horroriza, pero en fin...). Vino la tía Raquel y aquí también nos reímos todos. Algunos, de mí.
-La abeja Maya: con una parte de circo muy buena que nos gustó a los tres y otra de muñecos con playback que era un pestiño. En cualquier caso Norah se arrancó a bailar y también le gustó.

Hoy hemos considerado, tras darle vueltas desde hacía un par de meses, que la idea de cine + Norah + dinosaurios PODRÍA ser factible. Le explicamos que el cine era una sala de teatro (como cuando vimos la Abeja Maya) con una pantalla como una tela muy grande, y que veríamos la peli de Arlo (que ya sabía quién era porque tiene el libro). Allá que fuimos. Le pusimos su alzador que luego no quiso, hasta que vio que sin él no veía y ella sola fue a buscarlo. Previamente hizo su sesión de fotos en el Photocall posando como una profesional de la farándula. 

Al principio hubo un par de anuncios, incluyendo uno de la guardería para su mayor asombro. Pero oh!, entonces pusieron un corto infame con MUCHO ruido, monstruos...Norah estaba auténticamente aterrorizada. Le tapábamos los ojos y los oídos pero luego quería ver de todos modos... pero estaba pasando pánico de verdad. Así que le dije que mejor esperábamos fuera. Ahí me explicó que ella eso no lo quería ver, que daba mucho miedo y que ella había ido ahí para ver a Arlo, no monstruos que daban miedo.

Al rato entramos de nuevo y ya empezaba la película de verdad. En el principio salen los 3 dinosaurios bebé de sus huevos. Esto para Norah es algo familiar, no en vano tiene a su Nino (bueno, Nino 2 aunque para ella sea el mismo) que tardó varios días en salir del huevo. Y ahí comienza todo... más de hora y media de magníficas imágenes y de aventuras sin parar. Miedo, tristeza, alegría, dinosaurios malos, coscorrones múltiples, la muerte del papá de Arlo, tormentas... Norah lo vivía todo con extraordinaria intensidad. No perdió la concentración ni por un momento ni hizo amago de querer marcharse en ningún momento. Yo le cogía una mano y David otra. A ratos se inclinaba hacia mí, luego hacia David. Hubo momentos de bastante miedo, como cuando los pterodáctilos atacaban, o alguna escena de tormenta. Otros de enfado. Y alguno de tristeza.

En cualquier caso vivió la película con intensidad y la disfrutó. Aun así, fueron muchas emociones de distinto tipo y muy intensas en un corto espacio de tiempo y en un pequeño cuerpo con una pequeña cabecita. Tanto que cuando salimos de ahí lloraba de forma desconsolada, diciendo que estaba azul (triste), sin saber decir por qué. Luego nos acercamos a la tienda de juguetes y pareció que se relajaba un poco viendo las cosas. Aunque cuando fuimos al supermercado a ver los libros y a comprar manteca de cacahuete y ensalada, ya fue demasiado: las emociones, la falta de siesta, Ruut-mummi que se había ido hoy, los abuelos que no habían venido a visitarla.... Todo junto hizo que se enfadara, comenzada a mostrar cierta rebeldía y a llorar. No quería irse, así que papá la llevó en modo saco de patatas (luego en brazos hasta que la cogí yo). Tampoco quería ir en el coche, hasta que la metí. Ea, llorando hasta casa. Luego no quería salir del coche y se quedó ahí autocalmándose hasta dormirse. 

Al final consiguió sacarla papá a base de bromas. Tras la cena ha pedido de cuento el Viaje de Arlo. 

Quizá no ha sido una buena idea. O sí. Ella se lo ha pasado bien. Es cierto que es una sobrecarga de emociones, pero por otro lado... no es a diario. En su vida normal afortunadamente no tiene muchos sobresaltos salvo los de la obligada rutina. Y esperemos que así siga siendo. (Aunque ella viva las cosas con mucha intensidad, tiene unos pilares básicos de seguridad y amor que son importantes para cualquier niño. Tiene techo, comida, ropa, familia, sus amiguitos. Aquí no estamos en guerra, no somos refugiados. Y ojalá que no haya muchos problemas gordos en muuucho tiempo.) Así que quizá para ejercitar la resiliencia el cine de hoy haya sido un buen ejercicio. 

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