Este verano en las vacaciones en Finlandia fuimos a un parque de atracciones por primera vez con Norah. Pensábamos que no le iba a hacer mucha gracia y que no se iba a querer montar a nada. Aunque los toboganes le gustan, a menudo pide la mano para bajarse, y hasta hace poco los columpios no lo hacían mucha gracia. En una ocasión le metí una moneda en una nave espacial de esas que se mueven y hacen ruido del centro comercial, y no le hizo ni pizca de gracia. En general, las cosas nuevas le suelen generar desconfianza.
Sin embargo, allá estábamos en Särkänniemi y decidimos comprar algún boleto para las atracciones. Lo primero fue montarse con David en una especia de coches y le gustó mucho. Y hala!, a partir de ahí, el despiporre: se montó luego conmigo en una especie de mininoria y se partía, saludando a David. Luego, había atracciones gratuitas y se montó en La mariquita, El Tren de los cerditos, una especie de carrusel de coches… ella sola!!! Se sentaba como superseria, con su cinturón puesto, poniendo cara de concentración. En alguna de las vueltas hacía como que no nos veía y en otras nos saludaba con la mano entusiasmada. La verdad es que me lo pasé mejor viéndola a ella disfrutar de las atracciones que montando yo en alguna :) En una de las ocasiones en el Tren de los Cerditos se le sentó una extraña niña al lado, y ella ponía cara de "Bueno, te voy a tolerar pero mejor no te arrimes mucho que estoy conduciendo".
Ese día en Tampere también vimos los delfines del delfinario y nos hicimos una foto con uno :) (a Norah le gustan los delfines). Y luego subimos a la torre - mirador panorámico, donde se arrimaba de tal forma que dejó claro que al menos de momento no tiene vértigo.
Ya en Helsinki unos días más tarde, fuimos a Linnanmäki (donde además nos encontramos a Aurora). Ahí también había bastante atracciones gratis para niños. Se montó en varios ella sola: caruseles varios, sobre todo. También uno de coches y camiones (tengo un vídeo que parece que está conduciendo ella), unos caballos, un tren… en alguno iba acompañada, en otros sola. Había uno que daba bastantes vueltas y subía, iba rapidillo. Ella se partía de la risa :)
Y ya a la vista de eso, fuimos en la playa hace un par de semanas a la típica feria de pueblo, donde se montó en un par de trenes que daban vueltas UN MONTÓN de minutos (y que eran más ruidosos y con más luces que en Finlandia, buf, un poco demasiado para mi gusto). Si por ella hubiera subido creo que se habría subido muchas más veces.
En fin, que nos ha sorprendido con esto. Porque en realidad, los dos pensábamos que sería sentarla en la atracción y empezar a ponerse en modo koala y miedosilla. Y no. Y ahora ya en los columpios también se ríe a carcajadas de una forma nueva.
Por otro lado, en las vacaciones de este verano ha cambiado un montón, se ha abierto más a la gente, está empezando a hablar cada vez más… Pero eso lo comentaré en otra entrada.
A lo mejor sí que nos merece la pena sacarnos la entrada de Parques Reunidos :)
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