martes, 9 de junio de 2015

Norah vacilona


Desde hace ya bastante tiempo Norah tiene una especial tendencia a hacer bromas jugando y diciendo que algo/alguien no está, negando el hecho de que esté, aunque sea evidente que está. Un ejemplo de esto es cuando se tapa la cara con las manos y aparenta que no está... a cual acción hay que responder rápidamente con la pregunta de: ¿Dónde está Norah? Además, siempre hacemos que buscamos y no la encontramos, hasta que ella decido aparecer "de repente" diciendo: "Ahhhhhhh".

Pues el tema es que adopta perfectamente el rol de "buscador" cuando alguien le pregunta, por ejemplo, "¿Donde está Papá?". Ella busca por sitios inverosímiles, como debajo de un trapo de cocina, debajo de la silla o dentro de un cajón, hasta que al final decide encontrarte.

Nos llama mucho la atención no solo que haya aprendido ha hacer lo que nos ha visto hacer alguna vez, si no los gestos de complicidad que pone, y las caras de pillina, como queriendo indicar que se está enterando de todo pero lo hacer para confundirte a tí.

Al hilo de este comportamiento, hoy me ha hecho mucha gracia la siguiente situación. Iba con ella por la calle mirando los números de las casas y jugando a decirlos en voz alta, juego que ya hemos contando alguna que otra vez que llevamos haciendo ya bastante tiempo y que siempre le ha divertido y ayudado a aprender los números. Norah lleva diciendo los números bien desde hace ya unos meses y rara vez se equivoca (quizás alguna vez dice "ooo" cuando es "cero"). Pues bien, se ha equivocado en dos ocasiones (con los números 24 y 26) y a mi me ha extrañado bastante pero lo he corregido y "yasta", hasta que me he dado cuenta de que me estaba vacilando... que cuando decía la unidad se quedaba pensando y decía uno erróneo queriendo para ver mi reacción. Ha sido muy curioso porque en el 26 casi se le escapa el 6 pero al final ha dicho 5 y creo que después el 8... pero como pensando que tenía que decir uno que no era el correcto y en ese momento no se le ocurría... hacía una pausa larga, me miraba de reojo y al final decía el número aguantándose la risa hasta que ya no podía y se echaba a reír. 

La re-pera ha sido cuando en algún chalet también venía escrito el nombre de la calle y cuando le preguntaba yo por las letras (que se las sabe casi al 100%) se ponía a inventar letras que no existen. En este caso no decía letras erróneas, simplemente se inventaba la letra, tipo "echi", "pizz", etc. Y siempre con esa cara de pillina que pone que dan ganas de comérsela. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario