Pues sí. Norah cumplió los dos años. La celebración se adelantó para coincidir con familia, y para no variar tuvo cierto exceso de regalos (y ella tan contenta): ropa, una tortuga de estrellas, un lector de CDs, un caballo para pintarlo, un puzzle de pesca magnético, unas figuras de animales montables… (puede que me deje algo pero es que había muchas cosas). En la fiesta la gente poco conocida hizo que se agobiara un poco pero luego se soltó y lo pasó fenomenal. Nosotros le compramos una moto de plástico de ésas de empujar con las piernas y su casco correspondiente. (A mí este regalo en realidad no me hace mucha gracia, que salir con ella y con la moto tiene sus problemas.)
Han sido dos años … intensos. Inevitablemente, centrados en ella. Porque la vida diaria y la que no es diaria se tiene que organizar teniendo en cuenta muchas cosas que antes de tenerla pues ni se te ocurren. Nadie te avisa realmente de taaantas noches de dormir mal (aunque ahora lleva una semana o así mejor pero ha tenido una racha muy mala de terrores nocturnos). Lo de las rabietas, aunque sea una fase normal del desarrollo que hay que pasar, pues resulta agotador, aunque ya lo vamos llevando mejor. este invierno no ha sido tan malo de toses y catarros como el pasado, pero no nos hemos librado ninguno y sigue dando una pena inmensa verla malita. Y luego están los problemas de comunicación. Yo pensaba que con dos años hablaría ya perfectamente, y hablar habla pero… seguimos sin entenderla aún del todo. El hecho de que diga la mayoría de las veces sólo una sílaba de las palabras pues hace que nos cueste más. Pero cada vez vamos entendiéndola mejor y ella diciendo más sílabas de más palabras. Lo que sí es alucinante es cómo lo entiende todo-todo en finés y en castellano (y también cosas en inglés). Así que no, no voy a decir que la vida sea más fácil que antes de que Norah llegara. Pero desde luego que es más intensa, emocionante, y sorprendente. Observar su desarrollo es enriquecedor. Cuando aprende una cosa nueva y nos la muestra, sentimos un orgullo difícil de disimular. Cuando viene corriendo con una sonrisa y gritando "mamaaaa" o "papaaaa" cuando la recogemos en la guardería, hace que uno se olvide del trabajo y de otros problemas. Cuando te abraza espontáneamente y dice "mamaaaa" o "papaaa" es una de las mejores sensaciones del mundo.
Norah es una niña intensa con nosotros. Porque sabe que la queremos y eso le da confianza para desahogarse y expresarse, porque sabe que la seguiremos queriendo. En la EI y con otras personas (menos con los abuelos y un poco con las tías) es tímida, contenida, desconfiada. Cuando uno se tiene que contener tantísimo continuamente pues es normal que luego en confianza necesite liberar tensiones. En realidad creo que es bueno que "sea una niña buena" en la EI por ejemplo (siempre y cuando más adelante sepa defenderse - sin violencia - si hace falta). Aunque también va muchas veces un poco a su bola, por lo que nos comentan. La verdad es que tiene una personalidad que a mí me fascina, aunque haya veces que si estoy cansada y agotada pues puede hacer que - en plena rabieta de ella - me agote más. Pero eso son momentos puntuales.
Así que sí, no es fácil, pero globalmente es un regalo de la vida el acompañarla en su crecimiento y desarrollo y ya ninguno podríamos imaginarnos un mundo sin que Norah hubiera venido a iluminarlo con su sonrisa.
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