domingo, 13 de abril de 2014

Norah ya entiende muchas cosas

Es cierto que los humanos al final nos quedamos con las cosas por repetición. Cualquiera es capaz de recordar un dato si te lo repiten una y otra vez. De hecho alguna vez oí a alguien que decía que el número de veces que hacía falta para poder memorizar un texto era 5. En lo que a mi respecta, hay textos que ni leyéndolos 100 veces soy capaz de recordar. Por ejemplo, hay una canción que Sari canta a Norah cada vez que la quiere calmar cuando está llorando: El "hama hamahaki"
La habré oído como ochocientas veces ya, y como además es "poco" pegadiza la cancioncita, cada vez que la oigo no soy capaz de sacarla de cabeza. Sin embargo, no sería capaz de decir la letra (o aproximado) si tuviera que cantarla solo, entre otras cosas porque no se lo que dice y supongo que eso dificulta la tarea. De hecho, si no fuera por una de las fichas de insectos, que vi en una de las aplicaciones que tiene Sari para Norah en el ipad, no hubiera adivinado nunca que hamahaki significa "araña".

Pues bien, la capacidad de asociación y memoria que tienen los bebes nos da cincuenta vueltas a los adultos. Norah no deja de sorprendernos con la cantidad de palabras que demuestra conocer su significado, tanto en finlandés como en español. Y lo curioso es que en muchos casos no creo que haya habido tanta repetición.

Desde que es muy pequeña, a la hora de cambiarla, siempre hemos aprovechado para decirle como se llamaban las diferentes partes del cuerpo: mano, pie, brazo, cabeza, etc. Mediante juegos y demás le hemos ido pidiendo que nos de un pie para meter la manga del pantalón o que el brazo para que hiciera lo mismo con la manga del pijama. El caso es que parece que ya es plenamente consciente de lo que significan esas palabras de manera que ahora, fuera del contexto de estar cambiándola de ropa, cuando le pides que te dé una mano para limpiársela o un pie para mordérselo, sabe exactamente lo que la estas pidiendo.

Si estas cambiándola y le dices "dame un pie", inmediatamente levanta el pie derecho esperando que le pongas un calcetín o lo que sea. Si le dices "que te como el pie" te lo acerca a la boca para que intentes mordérselo para después retirarlo rápidamente. 

Si cuando estás poniéndola la parte de arriba del pijama y le dices, donde está la mano... la saca despacio por la manga como si de un truco de magia se tratara, y cuando termina de sacarla grita como diciendo "aquí está".

Pero lo mejor para saber si conoce una palabra en concreto es preguntarle donde esta eso. Así por ejemplo, muchas veces en la cama, o cuando están en la cuna, o cuando están sentada en la alfombra jugando le digo "¿Donde está el chupete?" o "¿Missa on tutti?" (en finlandés), ella inmediatamente empieza a buscar a su alrededor a ver si encuentra el chupete para cogerlo y ofrecértelo. El otro día hice lo mismo pero con el mando de la tele. Estaba en la manta al lado de la tele y yo sentado en el sillón. Le dije "Norah, donde está el mando" y ella busco y encontró el primero que vio, el del appleTV. Así que lo cogió y me lo dio. Pero pesado de mi, le dije que ese no lo quería que quería el otro, señalándoselo. Pues cogió el mando de la televisión y me lo ofrecía, pero vago de mi, no quería levantarme hasta allí para cogerlo. Así que ella se puso a gatear como pudo con el mando de la tele en la mano hasta que llego a mis pies y me lo dió. 

De la misma manera, si por ejemplo está andando por la casa con sus calcetines del Decathlon de andar por casa, y quiere salir al jardín yo le digo que no puede porque no tiene las "zapatilas". Pues su reacción es mirarse a los pies y verificar que efectivamente no tiene las zapatillas de salir a la calle puestas. Vamos a la salita, donde están todas sus zapatillas, y le digo que coja las zapatillas y las coge de la mesita y te las da para que se las pongas. 

El otro día fue una vuelta de tuerca más. Normalmente cuando por la tarde le dices "vamos a ver los patos" se vuelve como loca y se pone a aplaudir porque sabe que eso significa salir a la calle e ir al parque a ver los patitos. Pues el otro día, que estaba un poco pachucha, y que llevaba toda la tarde en casa intentado dormirla sin éxito, le dije si quería que fuéramos a ver lo patos y ella me dijo que NO. Yo me quede extrañado y pensé que no se había enterado o que al estar malita pues no se... que estaría en esa hora negacionista que te dice a todo que NO... y que muchas veces lo hace para quedarse contigo... pero eso ya lo explicaré en otro post. El caso es que yo continué con mi idea de salir al parque, siguiente el respectivo protocolo, hasta que bajé abajo para ya terminar montando a Norah en la silla y salir de casa en dirección a los patitos. Pero Norah no estaba por la labor y no se dejaba sentar en la sillita, cosa que no suele hacer cuando sabe que vamos al parque. Un segundo intento tuvo el mismo resultado,dando muestras de cansancio frotándose los ojos. Así que al final abortamos la operación "salida al parque a ver los patitos" y la cambiamos por "a ver si nos echamos una siesta de media hora aunque sea tarde que ya no hay quien nos aguante". Así fue, la pobre estaba con un sueño que no podía y se ve que cuando le dije de ir a ver los patos pensó: "vamos que hoy no duermo siesta ni de coña".

Pues eso, que cada vez entiende más cosas, y cada vez son más complejos los pensamientos. Ya no es sólo eso de quiero esto y me lo das ahora. También es eso de no quiero eso, que aunque siempre me gusta mucho no me apetece, porque prefiero esa otra cosa. 

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