jueves, 9 de enero de 2014

Los berrinches de Norah


Desde que nació Norah siempre ha sido una nena de bastante carácter. Parecen que quedan lejos ya aquellas tardes de verano en las que tanto su madre como yo temíamos el rato después del baño durante el cual se pasaba bastante tiempo llorando como una loca sin motivo aparente y sin ningún tipo de consuelo. Pero el caso es tampoco ha pasado tanto... sólo unos 6 meses.

El caso es que Norah sigue teniendo cierta facilidad para expresar su descontento o disconformidad por determinadas situaciones, y siempre lo hace de la misma manera: estirando las piernas, arqueando la espalda, lanzando su cabeza hacia atrás y mostrando una exagerada mueca de llantina al techo... en ocasiones acompañado incluso de alguna que otra lagrimilla.

Ahora le ha dado por mostrarse así casi siempre que se la sienta en el carrito de paseo. No pasa lo mismo cuando se la saca de paseo en la mochila donde, de hecho, parece que se lo pasa bastante bien.

También hace lo mismo cuando la intentamos sentar en cualquiera de las tronas (la de la cocina o la del salón). Se hace imposible sentarla en estos sitios si no se relaja y dobla las piernas pues ha aprendido también a recogerlas hacia atrás para dificultar aún más la operación.

Si está sentada o echada en el suelo y te pide ayuda para que la levantes y no le haces caso o tardas mucho en hacerlo... la has cagao, porque se pone en "modo berriche" y no hay quien la pare hasta que no hagas lo que quiere. En la mayoría de los casos, después de levantarla se calla al instante, te regala una sonrisa y sigue canturreando como si nada hubiera pasado.

El problema viene cuando en uno de estos arrebatos le da por echarse para atrás y golpearse la cabeza con el suelo o algún objeto cercano. El otro día pasó en la cuna, después de algunos intentos poco exitosos de ponerse en pie por sus propias medios agarrándose a los barrotes y viendo que, a pesar de que nos estaba pidiendo ayuda, lo único que hacíamos era intentar animarla para ver si lo conseguía, decidió lanzarse para atrás como gesto de desaprobación/rabia/decepción golpeándose su cabecita contra los barrotes de la misma cuna, tras lo cual nos convenció inmediatamente para intervenir y ayudarla a salir de tal frustrante situación.

Sari no está de acuendo conmigo, pero yo creo que Norah se está dando cuenta de que realizando determinadas acciones provoca ciertas reacciones en nosotros y ya las empieza a utilizar en su beneficio... lo cual sinceramente no me parece mal, pues creo que forma parte del aprendizaje que todo ser humano experimenta, pero sí es necesario tenerlo en cuenta para que nosotros podamos identificar cuándo realmente necesita ayuda o simplemente  se queja por algo sin importancia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario