Durante el resto de la semana Norah no fue a la EI incluso aunque no tenía fiebre; los mocos y los accesos de tos hicieron que prefiriéramos que estuviera en casa con Aurora. Por las mañanas se despertaba muy pronto, a las 7 o así; luego se dormía algo más tarde. Pasaba unas mañanas algo inquieta, lloviznando, bebiendo leche, y durmiendo a ratos. No quiso comer nada sólido estos días, salvo ya el viernes algo de puré. Sí ha tomado mucha leche.
El viernes la abuela Eugenia la llevó a revisión al pediatra; éste dijo que ya había pasado la laringitis. Queda la fase de tos y mocos. Y mocos sí que tiene la pequeña Norah. Y no le gusta que se los quiten cuando se le caen de la nariz, ni que le limpien la nariz aunque está llenita de moco. Se pone de los nervios, la pobre. El baño es el mejor momento: la despeja mucho y no le importa que le laven la cara.
El viernes estuvo pues con la abuela, y pasaron una buena mañana de paseo, y de nuevo por la tarde, de paseo. Además, el viernes llegaron las tías Kris y Terhi con sus respectivos Juan y Carlos (además de Otto y Pascual). Por la noche cenamos todos juntos (menos J que se fue de concierto). Al día siguiente había una despedida forzosa. Yo creo que Norah percibía algo o directamente lo entendía, porque ha estado muy nerviosa estos días desde que se marcharon Terhi y Carlos a Finlandia.
Nosotros el domingo (tras los nervios de los problemas con el coche de T y C) nos fuimos a Aranjuez a dar un paseo y a comer. La nena seguía algo nerviosa aunque en general aguantó bien en el restaurante. En cualquier caso tenía mucho sueño y hasta que no se durmió por la tarde en el paseo (por lo menos 2 horas) no se quedó tranquila. En casa seguía inquieta. Y eso que se comió un puré de pollo. Pero le entró de nuevo el sueño y a las 20.30 ya nos dispusimos a bañarla.
Hoy, toca de nuevo EI y la vuelta a la rutina.
Por cierto, que el otro día se agarraba a los lados de la bañera y se aguantaba ella sola sentada allí.
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